Introducción
Explicar el agility canino a una persona que no lo conoce es muy sencillo; el agility es una modalidad deportiva en la que se participa por equipos, formados por dos componentes: un
perro y una persona. Consiste en superar un recorrido de
obstáculos en el menor tiempo posible y con el menor número de
penalizaciones. Este recorrido se reconoce durante siete
minutos por la persona que, cuando llega su turno, tiene que ayudar
a su compañero canino a desarrollarlo. La verdad es que, sin saberlo, la mayoría de
las veces son los perros los que nos ayudan a nosotros.
Hasta aquí todo
puede parecer sencillo. En cambio, el nivel
mundial en este deporte es inimaginable y, tanto en España como en el
resto del mundo, hay muchos deportistas que dedican todo su tiempo a
entrenar y mejorar sus técnicas.
Pero
lo verdaderamente apasionante de
este deporte no es poder llegar a un Campeonato de España o un Mundial,
que por supuesto es por lo que la mayoría competimos, sino
por la belleza que nace de la unión, amor y complicidad que se es capaz de establecer entre un perro y la persona que lo guía.
"¿Puedo hacer Agility con mi mascota?"
Sin dudarlo nuestra
respuesta será siempre afirmativa. Si tu perro no tiene problemas de salud
puede realizar este deporte. Si tuviese algún
problema leve se debe valorar hasta donde puede llegar y hacer lo que le permita el veterinario. En la práctica del Agility lo prioritario debe ser el bienestar del perro.
"Pero mi perro tiene ya muchos años y no va a aprender nada."
Nunca es tarde, ni para ti ni para tu perro. Cualquier edad es buena para que puedas "aprender a enseñar" a tu perro, ya sea agility o cualquier otra cosa. Si tu aprendes, él aprenderá también. El agility se empieza a trabajar desde que el
perro es un cachorro, más o menos dos o tres meses, pero esto no quiere
decir que un perro no pueda aprender con cinco años.
Con el agility
podemos conseguir canalizar toda la energía que tiene tu perro
hacia un objetivo. En poco
tiempo verás cambios de comportamiento a mejor en tu perro que te
sorprenderán y tú estarás preparado para poder responder de manera
positiva ante esas mejoras. El Agility y la Obediencia son disciplinas distintas y, aunque se complementan, la práctica deportiva del Agility no sustituye a la educación y la
obediencia.
No importa, eso no
es un problema. De hecho, nuestra tarea consiste en sacar a tu perro de la vida
sedentaria y darle la vida que merece. Con
nuestros ejercicios y consejos te ayudaremos a entablar esa relación
con tu perro que siempre has deseado. No todo consiste en saltar y
entrar en el túnel; os enseñamos lo divertido que
es jugar juntos, comunicando emociones. Verás en los ojos de tu perro el brillo de alegría porque estás pendiente de él. Y él verá en ti que has cambiado la
expresión vacía de tu cara por otra de felicidad, liberado del estrés, porque sólo tendrás que pensar en jugar con tu mejor amigo.
"¡Qué va! Ya soy muy mayor para correr..."
Para aprender no hay límite de edad. No se trata de que seas el número uno en agility, sólo se
trata de que te diviertas con tu perro. El objetivo es trabajar en equipo ,consiguiendo una unión perfecta, sumando tus cualidades a las de tu perro.
Empezarás a sentir una complicidad que nunca antes habías
experimentado: él te esperará para saber qué puede o no hacer y
tú podrás entender lo que quiere o lo que no antes de que te lo
pida.
"Para eso es necesario que el perro te haga caso y al mio lo suelto, ¡y sale corriendo como un loco, no me obedece!"
"¿Para qué sirve el agility, además de fomentar la relación perro-humano?"
Los perros bien
entrenados en esta disciplina deportiva sirven de apoyo para tratamientos de personas con enfermedades que les afectan en el
plano social, emocional y cognitivo. Puede ser muy beneficioso para
personas con cuadros de ansiedad y niños con dificultad de
atención. Estos perros están preparados para recibir las
instrucciones de cualquier persona.
Existe también una modalidad de este deporte para personas que tienen
una deficiencia o limitación a la actividad diaria o una restricción
en la participación social. Esta práctica no esta muy extendida debido a que la mayoría de zonas de entrenamiento no son
accesibles.
A grandes rasgos puedes ver aquí las ventajas que tiene el agility canino. No son necesarios grandes esfuerzos, solo ganas de salir de casa con tu perro y aprender los dos juntos.
Como conclusión:
A grandes rasgos puedes ver aquí las ventajas que tiene el agility canino. No son necesarios grandes esfuerzos, solo ganas de salir de casa con tu perro y aprender los dos juntos.
Es una actividad
en la que los dos disfrutaréis. No importa la edad o la velocidad a la que corráis, lo más importante es que él siempre estará
dispuesto a jugar contigo.


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